Ryu Murakami, "69"

Bueno, por un tiempo había dejado botada esta parte del blog porque no tenía tiempo para leer algo que realmente me gustara. Leía, pero no a la intensidad que me hubiera gustado hacer en este tiempo, y tampoco podía leer los libros que tenía apilados en mi estantería sin tocar y juntando polvo. Esta entrada se trata de uno de ellos, "69" del aclamado autor nipón Ryu Murakami (o como le he llamado siempre, el Murakami bueno). 

Este fue el primer libro que leí después de vivir el evento traumático de mi vida jaja, y con el cual he decido retomar la lectura de verano, siendo ésta siempre mi temporada de libros. Entonces  debido a que su contenido estaba no estaba tan fresco en mi memoria cuando comencé a intentar escribir esta reseña, he decidido leerlo un par de veces más. Así que este texto está escrito con dos lecturas del libro en el cuerpo.

He intentado más de una vez escribir sobre alguno de los libros de Ryu Muarakami, pero nada me convence lo suficiente para publicarlo en este espacio. Don Ryu es uno de los autores cuya narrativa se está volviendo mi lugar seguro para sentir, cuestionarme y reflexionar sobre esta época contemporánea violenta y egoísta que me tocó vivir. Sus relatos se nutren del contexto histórico en el cual el autor decide ambientar su historia, sin tener miedo a mostrarnos su visión de la sociedad japonesa de la post-guerra.

Uno de los temas que explora el autor en su narrativa es la relación de la sociedad japonesa con Estados Unidos, después de ser derrotados en la Segunda Guerra Mundial con el lanzamiento de las dos bombas atómicas en la isla por parte del ejército norteamericano. En particular, en el libro que reseñaré, se menciona más de una vez la presencia de las bases militares gringas en el país y de cómo se involucran los soldados con las mujeres locales (para decirlo de una forma elegante). Murakami tiene bastante interés en cómo ha impactado esta occidentalización en su país, por lo que la relación entre los japoneses y las bases norteamericanas es una temática muy recurrente en sus novelas.

El autor nos habla desde lo que él mismo ha vivido y experimentado, el Japón que habita en su cotidianeidad. El Japón moderno, no aquel que nos ha vendido el soft power. Nos muestra la realidad que viven sus personajes con mucha honestidad en este contexto social y cultural, lo cual es siempre relevante en sus historias. 

Breve Reseña...

La historia se centra en un adolescente idealista y rebelde llamado Ken Yazaki, o sólo Ken, quien decide organizar un festival de cine, música y teatro dirigido a los adolescentes de su ciudad -Sasebo- inspirado en la música rock, los cineastas de la nouvelle vague y las ideologías de la revolución. Esta fue su forma de comenzar su pequeña revolución en su pequeño mundo que ocurre en la Secundaria Norte de Sasebo, con sus fieles amigos quienes disfrutan del pan con curry, un cartón de leche y el deseo de perder la virginidad lo antes posible.

Un punto interesante de la lectura de "69" es la perspectiva de la narración. Es una narración en primera persona, pero nuestro protagonista no es el adolescente de 17 años que organiza un festival en Sasebo, sino que es un autor de 32 años quien decide contarnos aquella gran travesura de su vida en el año 1969 (de ahí su título). Por ello, mientras se nos relata uno de los grandes acontecimientos de la vida de Ken, se va hablando de la vida futura de diversos personajes involucrados.

Todo resulta bien y lamentable al mismo tiempo. Es una odisea de canas verdes para los adultos mandatados a vigilar el comportamiento de estos estudiantes totalmente influenciados por su consumo cultural.

No tengo nada que decir...

Básicamente, de esa forma podemos reseñar "69", un título que recientemente fue publicado en español por la editorial chilena Abducción, la cual se ha dedicado a publicar casi todo el catalogo del autor nipón. Y gracias a Dios porque las historias de este autor son apasionantes.

¿Podríamos definir este libro como un "coming of age"? Probablemente, pero sería simplificar demasiado varios aspectos de esta novela. Entre ellos la ideología tan poco convencida de Ken.

Es una lectura bastante fresca e introspectiva para quienes ya hemos superado esa etapa de nuestra vidas y debemos conformarnos con la realidad que vivimos o nos ha tocado vivir, en la cual la supervivencia es más importante que las ideas. Y eso es tema -no tan- implícito en la historia porque, al finalizar la novela, Ken se dedica a relatarnos el destino "actual" de sus amigos de secundaria, lo cual se siente como un fantasma sin eclipsar todo lo que nos narra Ken. Como ejemplo, puedo mencionar la cantidad de veces que Ken habla del futuro/actualidad de su amigo Adama con un poco de arrepentimiento ya que él provocó el encuentro de Amada con la poesía y le arrebata su inminente ingreso a la carrera de medicina en una buena universidad. Es la historia de este personaje en la cual se expresa este contraste de cómo la necesidad aplaca lo que alguna vez fuimos, cómo los ideales no son todo y cómo las expectativas se cruzan con nuestras reales posibilidades. 

Eso se entremezcla un poco con la evidente posición política del narrador. Es crítico de los movimientos sociales estudiantiles, tachando su activismo como poco creíble y una revolución  que solo se mantiene dentro en una habitación precaria, compartiendo alguna bebida con los demás compañeros. Aun así su posición sobre la sociedad japonesa parece inalterable durante todo el libro, siendo el motor aparente en los hechos que se relatan.

Menciono que estas ideas se mezclan por una razón muy específica: la visión sobre las ideas. Todos los grupos que apoyan a Ken en la manifestación lo hacen creyendo en una revolución inspirada por grandes figuras extranjeras, se busca combatir el autoritarismo desde su forma más cercana que son los profesores de la escuela. Todo esto tiene la crítica de fondo: en realidad nadie cree en lo que hacen, sólo sienten la necesidad de hacerlo. 

Pasando a otro tema un poco más criticable: la forma de hablar de las mujeres en esta obra. Siempre llama la atención -cómo no- en la forma que Murakami describe y habla de las mujeres a pesar de tener algunos personajes femeninos bastante interesantes dentro de su literatura. No es un autor excesivamente misógino como el otro Murakami; pero sí su forma cruda de hablar de los cuerpos femeninos es, por lo bajo, llamativo. 

En este texto es bastante incomodo la narración enfocada en la vida sexual de sus compañeras. O sea, es coherente con la mentalidad pajera de Ken y su necesidad de perder la virginidad para probar su virilidad, además de ser parte del estilo de narración de don Ryu desde su primera novela "Azul casi transparente". Pero me resultó más incomodo de lo habitual.

No me acuerdo qué más tenía que decir sobre este libro. Saludines!

PD: Volveré a editar nuevamente esta entrada porque esta fea.

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