Si, por mucho tiempo he esperado a hacer esta entrada porque yo hablo de las cosas que me gusta más de las que no me gustan. Y esto a mí me gusta. Me encanta.
Ha sido un viaje largo antes de volver a releer los libros de esta saga que me obsesionó durante mi adolescencia y a la que le debo bastante buenos momentos de mi vida. Demasiados recuerdos. La pasé muy bien siendo fan obsesiva de la saga "Crepúsculo" con mis amistades escolares y en las comunidades de internet.
Esa experiencia me forjó como fan y también como persona hasta cierto punto (sí, para mí son cosas distintas). En el camino, una va a aprendiendo cosas y explorando cada vez más dentro del mundo de los libros y de sus propios intereses en general, entonces era inevitable que me alejara de esta saga por bastantes años.
Es parte de crecer supongo.
Comenzar a leer esta saga me llevó a leer cada vez más y conocer qué es lo que realmente me gusta en la literatura al menos de manera referencial. Pero hace demasiado tiempo que no la he vuelto a leer y eso tiene que cambiar este año.
Hay muchas cosas que he aprendido con el tiempo que se encuentran extremadamente ligadas a la historia de amor entre Bella Swan y Edward Cullen. En especial, algunos temas mencionados en esta historia, a los cuales no les presté demasiada atención por ser una lectora poco experimentada y algunas perspectivas sobre las cuales nunca pensé demasiado. Asimismo mi perspectiva personal sobre el amor ha cambiado radicalmente. Esto último en particular me ha llevado a querer volver a leerlos y escribir algo relacionado a este proceso.
Intentaré ser lo más honesta con esta reseña, pero también debo exponer mi sesgo de fan. Soy fan de la saga "Crepúsculo" desde hace quince años aproximadamente. Puede que un poquito más. Hasta la actualidad, me gusta saber qué están haciendo los actores principales de sus películas y leí casi todos los libros de la autora. Aún veo las películas mientras me tomo un vinito y me río con los memes que hacen en la cuenta de "Crepusculonas" (o algo así se llama) en Instagram; por lo tanto, no seré cien por ciento objetiva.
No. Jamás. Lo único que puedo ofrecer es mi honestidad.


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